domingo, 7 de agosto de 2011

Una y otra vez.

A veces, solo a veces, me gusta divagar entre los senderos que deja mi mente, me encanta adentrarme en mares profundos inmersos en cálidas brisas otoñales que despiertan algunos instintos olvidados por el ansia de tus brazos. No se cuantas veces miro al infinito y dejo que mis oídos se inunden por tu musica. Entonces descubro lo importante que eres en mi vida, lo mucho que te extraño y cuanto destrozas en mi interior con tu ausencia.
Apenas dejas huecos de felicidad, apenas me dejas un espacio en el olvido para poder encontrar cualquier otra alma que te supla, solo eres tu, y siempre estas constante en mi interior ya sea consciente o me rodee con mi muro de mentiras.
Jamas descubriré que es lo que vi en ti, pues no eres un ser que reluzca por su belleza y mucho menos por su persona, incapaz de ver mas allá de si mismo y su puro egoísmo. Sin embargo me llenas, aun si fueras peor yo soy capaz de ver en ti una persona totalmente sensible, afable, cariñosa... pero tu eres incapaz de quererme, de valorar como he perdido luces y luces viajando entre tus palabras y alejándome de una realidad que he malgastado. Me has frenado en muchas cosas, y me has dad vuelo en otras de las que suelo arrepentirme, si saberlo y desde tu pobre ignorancia a dejado una gran huella.
En muchas ocasiones me sirves de desahogo, a lo mejor muestras carcajadas a tu exterior o simplemente te muestras indiferente pero para mi es suficiente.
Algún día dejaras de estar en tu total ignorancia pero eso nunca lo sabré, solo intentare labrarme un camino lejos de caminos tan inestables como tu si me dejas, o buscare un clon tuyo que me rellene de la infelicidad mas absoluta.

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