miércoles, 17 de abril de 2013

Boston

Hombres ocultos tras mascaras de realidad. Sonreían a escasos metros de aquellas vallas. No hacia falta huir mas, estaba todo calculado. Sonrisa infame que todos los presentes ignoraban atónitos con el espectáculo del día. Dejemos correr el tiempo hasta que todas y cada una de las alamas caigan en pedazos.
Terror palpado en el ambiente, disfrute en el mas sublime nivel para el desaparecido sonriente  Sufrimiento, gritos, almas asustadas y perdidas en sus mas oscuras pesadillas. Ojos bañados en la sangre jamas olvidada, no hay diferencia de sexos, ni siquiera de los grandes escondidos en sus cuevas a la espera del falso dolor transmitido con el paso de unas breves lunas.
Quizás sea el analfabetismo del mundo, de la humildad  y del humanismo ya olvidado por los animales racionales que conviven hasta su muerte.

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