lunes, 15 de abril de 2013

Escondido

Consigues dejarme sin aliento con tus dulces alabanzas pintadas de entrega y sufrimiento. Me envuelves, reduces y multiplicas como quieres en el fin de los tiempos, de tus tiempos como dios del olvido en la infinidad del alma. ¡Oh! precioso vuelo el que lanzas con tus manos, llega tan profundo, tan dentro del mas ansiado de los placeres, es el fruto del destino, de todo aquello que ansia y anhela el triste cuerpo que emana de mí.

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