viernes, 29 de julio de 2016

Perece

El filo de la navaja esta cerca del frágil cuerpo inerte, inservible que dejaron morir. Ya esta muerto aunque respire, no tiene alma, no tiene vida, no tiene nada que le ate a este mundo de los que dicen estar vivos.
Yace, en el suelo, suspirando  halos de oxigeno que darán paso a un silencio, una parada, un desastre que ocurre y nadie podrá rescatar. Es fácil ver, ignorar, dejar pasar el tiempo y ver como se consume, como no queda nada, salvo el resto de aquello  que dejamos perecer.
Se ira, para siempre, y pudimos evitarlo pero se marchitó delante de nuestros ojos, murió y dio paso a una culpabilidad innecesaria durante un tiempo inestable.
El olvido se adueñara del cuerpo que dejamos, de aquello que no quisimos conservar y ahora nos culpamos. Se ira... y nunca volverá.

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